Me puse el mejor vestido que encontré, acompañado por unos zapatos de tacón no muy altos y una cadena que me regaló hace años mi madre. Me dirigí al aseo de mi nuevo apartamento, me puse un poco de colorete y brillo de labios. Me puse mi chaqueta y me encaminé hacia la salida.
-Buenos días, Ana.- Me saludó el conserje de mi apartamento. Yo le sonreí de vuelta y salí de este gran edificio bastante desconocido para mí.
Y es que hoy tendría lugar mi entrevista de trabajo para la revista Young. Recibí la carta cuando estaba en España y desde allí vine a Londres. Estaba muy nerviosa, no sabía si me iban a coger o no y en mi cabeza solo rondaban preguntas como, ¿qué pensarán de mí?; ¿Qué me dirán?; o ¿cuánto durará? Intenté relajarme y seguir mi paseo por la gran ciudad. Mientras me dirigía a las oficinas de la revista, miraba a mi alrededor amaba esta ciudad, era como un sueño haber podido llegar hasta aquí.
Una vez en la puerta, me introduje en aquel edificio lujoso. Caminé hasta una especie de recepción. Esta estaba ocupada por una mujer morena de pelo largo, con unos llamativos ojos azules y unos provocativos labios rojo pasión.
-Buenos días, ¿en qué puedo ayudarla?- Me dijo muy amablemente, contrastando completamente con los pensamientos que había tenido acerca de ella.
-Emm, yo bueno. Yo tenía una entrevista de trabajo.- Dije muy nerviosa. Me sonrió con una sonrisa amable que me relajó.
-Entonces, tú debes de ser Anne, Anne Evans- Me dijo, a lo que yo asentí.
-El señor Stevens le está esperando en su despacho- Me informó la muchacha. -Su despacho está por aquel pasillo, tercera puerta-.
Con eso me bastó para dirigirme en la dirección que me habían explicado. Fui fijándome en cada detalle expuesto en aquel edificio para ver o al menos intentar saber dónde me estaba metiendo. Llegué a la dirección y me quedé para frente a una puerta alta, de madera y cristal, en la que estaba inscrito Sr. Stevens. Toqué dos veces a la puerta.
-Pase- Escuché detrás de la puerta. Giré el pica porte de esta y entré. Me encontré de repente, en un amplio despacho, un tanto desordenado. De paredes blancas y en ellas estaban colgados varios diplomas, todos con el mismo nombre Jonh Stevens. Había dos sillas enfrente de un gran escritorio de madera repleto de papeles y un ordenador portátil. Detrás de este escritorio se encontraba, quien suponía que era el Señor Stevens.
-Por favor, toma asiento- Me ofreció amablemente aquel hombre. Yo simplemente obedecí, apartando la silla y sentándome enfrente de éste extraño, para mi.
-Usted debe ser la señorita Evans, ¿no?- Me preguntó.
-Sí- Le respondí .
-Viene por una entrevista de trabajo, ¿me equivoco?- Continuó preguntando.
-No, señor- Le respondí con una sonrisa.
-Bueno pues vamos a comenzar por su currículo- Finalizó él.
Le entregué lo que me había pedido y él comenzó a escribir en su ordenador, mientras le echaba un vistazo a mi currículo.
~Una hora después~.
-Bueno, ya sabe señorita Evans mañana aquí a las ocho y media de la mañana- Me dijo con una sonrisa en la cara.
-Sí, señor Stevens- Respondí y salí de ese despacho.
Caminaba hacia la salida del edificio, no sin antes despedirme de la chica que ocupaba la recepción.
No me lo podía creer. ¡Me habían contratado! Al parecer, era una de las mejores que habían pasado por aquella entrevista y no podían perder esa oportunidad. Iba a ser la redactora de noticias, pero para ello tendría que buscar las noticias. Tendría que ir a fiestas, celebraciones y todo lo que hacen los periodistas actualmente.
Iba inmersa en mis pensamientos, que no me fijé en el chico que venía. De repente me vi en el suelo, con todas mis fundas esparcidas por este.
-¿Estás bien?- Oí de fondo.
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