martes, 20 de agosto de 2013

Capitulo 3.

Me subí en mi coche, un Audi A3 negro, y mientras lo conducía puse la radio. Se escuchaba una canción que era de un grupo muy popular llamado One Direction.

-¡Oh, Dios mío! ¡Son los de ayer!- Pensé en los cinco chicos que aparecieron en la pantalla de mi televisión. Y me hizo recordar la caída que sufrí con el chico rubio de ojos azules. Solo de pensarlo me ponía colorada, aún no entendía porqué me había pasado eso a mí había podido.


Aparqué el coche en el hueco que me habían asignado el día anterior, plaza 69. Una vez dirigido me acerqué a la puerta a la que daba el edificio y me adentré. Había varias maquinas de café, de bebidas, y de comida. Y luego me fijé en otra, la que suponía que era para fichar que había llegado al trabajo. Abrí mi bolso y registré en el interior en busca del carnet que el día anterior me había dado mi actual jefe, pero no había ni rastro de el.

-Genial, primer día y ya he perdido el carnet- Pensó mi subconsciente mientras seguía buscando dentro del enorme bolso, a ver si por medio de un milagro encontraba lo que estaba buscando, pero no fue así. Me acerque a la maquina de café. Metí el dinero y pulse al botón de café con leche. -Mi primer día y voy a llegar tarde- Seguía torturándome, mientras recordaba en mi cabeza donde podía haberlo dejado.

-¿Buscas esto?- Escuche una voz un tanto similar para mi. Giré mi cabeza para admirar a la persona que seguramente habría salvado mi puesto de trabajo.

Mis ojos se abrieron como platos al reconocer a la persona que tenía ante mis ojos. Era el mismo chico de ayer, de cabello rubio y ojos azules. La única diferencia que podía apreciar era que no llevaba puesto el característico gorro de ayer, no sus gafas de sol Ray-Ban, por lo que pude apreciar cuán de preciosos eran sus ojos. Mientras buscaba algo que decir, me fije que en su mano izquierda sostenía un carnet con el nombre de mi empresa y mi nombre. Me avergoncé al ver la foto que había a continuación.

-¿De dónde lo has sacado?- Pregunté más sorprendida que frustrada.

-Se te cayó ayer en la caída y he decidido traerlo- Me entrego el carnet, mientras yo asentía. No tenia nada que decir. Así que cuando me dispuse a darme la vuelta, su mano, donde anteriormente estaba mi carnet, me sujeto por el brazo y me giro.

-¿No hay recompensa por haberte traído el carnet de vuelta?- Pregunto con cierta sorna, lo que hizo que me molestase.

-No- Dije un tanto seca.

-Oh, vamos.-Dijo mientras me seguía hacia la maquina de fichar. -Entonces déjame que me disculpe por haberme chocado contigo- Dijo y puso una cara de perrito de la que supongo que nadie se podría resistir, pero aún así le quería hacer sufrir un poquito.

-Y..., ¿donde me llevarías?- Pregunte un poco interesada y puso una sonrisa de lado que hizo que mi corazón saltara.

-En la cafetería que tu quieras, probablemente una que queda aquí al lado, si quieres- Finalizo, no sabia muy bien que hacer, pero ya que invitaba él y con esa sonrisa con la que me observaba, era imposible negarse.

-Está bien- Dije no muy segura de lo que estaba apunto de hacer. Por su sonrisa y la expresión que puso supuse que mi respuesta le había agradado más de lo que creía.

-¿A qué hora sales del trabajo?- Me preguntó bastante emocionado, mientras intentaba tranquilizarse a sí mismo, cosa que me hizo sonreír.

-Tengo un descanso de una a tres y media- Respondí con una gran sonrisa

Vale, a la una y media te recojo. En este mismo sitio.- Dijo el, y antes de irse se colocó su gorro y sus gafas de marca, me hizo una despedida con la mano y se marchó. A la que yo respondí con otra despedida.

-Esto cada vez se vuelve mas interesante...- Apareció de nuevo mi subconsciente, haciendo que una sonrisa se escapara de mis labios.





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jueves, 27 de junio de 2013

Capítulo 2.


Levanté mi mirada para examinar a la persona que me había hecho caer. Y simplemente reconocí a un hombre con una gorra que dejaba escapar algunos cortos mechones rubios, con una camiseta blanca en la que estaba inscrita la palabra Ramones y la insignia del grupo, y con unas gafas de sol; aunque estas se las estaba poniendo, supongo que del tropiezo se le debían de haber caído. Mientras se las ponía, dejaba ver unos atractivos y hermosos ojos azules. 

-¿Estás bien?- Escuché de fondo. Pero yo estaba demasiado concentrada en el hermoso chico que tenía delante y en saber de qué me sonaba.

-Oye, ¿estás ahí?- Sentí cómo la sangre subía hacia mis mejillas haciendo que estas se tintaran de un rosa bastante perceptible sobre mi blanca piel. Y es que el mismo chico con el que me había chocado, ahora estaba agachado frente a mí.

-Sí-. Musité en un tono que no tenía claro si había escuchado. Pero no le di tiempo a contestar, pues rápidamente recogí aquellas cosas que estaban a la vista, deseando no dejarme ninguna por el camino. Me levanté y eché a correr. Estaba demasiado avergonzada como para poder seguir mirando a ese muchacho a la cara.

-¡Espera!- Percibí a lo lejos, pero no le presté atención.


Llegué antes de lo pensado a mi actual apartamento. Dejé todas las cosas que había recogido del suelo tras la caída, para posteriormente ordenarlas. Y me dirigí hacia el aseo. 

Me desnudé, dejando la ropa en las respectivas perchas, y me adentré a la moderna ducha del apartamento. Dejé que el agua caliente corriera por mi cuerpo, mientras hacía un esfuerzo por olvidarme del desastroso día que he llevado, por unos instantes. Lo único bueno que me había ocurrido en todo el día, era el hecho de que me habían contratado en el trabajo que siempre había soñado. 

Salí de la ducha con una toalla abrazada a mi cuerpo, a la vez que me encaminaba hacia la cocina para prepara algo para la cena. Una vez vestida, saboreaba una pizza de barbacoa, con un vaso de coca~cola, entretanto, dirigía la mirada, sin enterarme de mucho, a la renovada televisión, que adornaba el mueble del salón. 

Escuché que salía de ella el nombre de un grupo que la verdad me había persuadido. Este actual grupo recibía el nombre de One Direction. Eran cincos los componentes de este, pero el que más me llamó la atención fue aquel rubito, al que llamaban Niall, por lo que había oído. Quedé fascinada con esos ojos azules que recientemente había visto. Y es que me sonaban tanto, pero no creo que me topara con ellos. Pues Niall o los demás componentes del grupo eran muy famosos y si alguna vez lo lograbas ver, seguramente sería rodeado de aquellas fans.

-A no ser, que fuera disfrazado, o tapado para que no lo reconozcan-.  Insistió mi subconsciente.

Y en ese momento recordé el vergonzoso momento que había sufrido esta mañana. ¿Podría haber sido él? No, no lo creo. Y es que, quería convencerme a mí misma, que simplemente me había chocado con un hombre normal, vamos un hombre que no es famoso.

Apagué la televisión, para luego intentar dormir en mi cama, sin que ese pensamiento me estuviera molestando toda la noche.


~Al día siguiente~.


Me desperté con la alarma de mi despertador, y me encaminé al gran armario gris, que concordaba perfectamente con los colores de mi habitación. Elegí mi ropa para el trabajo, unos pantalones vaqueros, una camisa verde turquesa y unas cuñas no muy altas. 
Me puse un poco de colorete y brillo de labios y salí de aquel apartamento, para encaminarme a mi nuevo trabajo. Lo único que esperaba era que no ocurriera otro momento como el de ayer. Pero, la suerte no estaba de mi lado.





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domingo, 23 de junio de 2013

Capítulo 1.


Me puse el mejor vestido que encontré, acompañado por unos zapatos de tacón no muy altos y una cadena que me regaló hace años mi madre. Me dirigí al aseo de mi nuevo apartamento, me puse un poco de colorete y brillo de labios. Me puse mi chaqueta y me encaminé hacia la salida.

-Buenos días, Ana.- Me saludó el conserje de mi apartamento. Yo le sonreí de vuelta y salí de este gran edificio bastante desconocido para mí.

Y es que hoy tendría lugar mi entrevista de trabajo para la revista Young. Recibí la carta cuando estaba en España y desde allí vine a Londres. Estaba muy nerviosa, no sabía si me iban a coger o no y en mi cabeza solo rondaban preguntas como, ¿qué pensarán de mí?; ¿Qué me dirán?; o ¿cuánto durará?  Intenté relajarme y seguir mi paseo por la gran ciudad. Mientras me dirigía a las oficinas de la revista, miraba a mi alrededor amaba esta ciudad, era como un sueño haber podido llegar hasta aquí.

Una vez en la puerta, me introduje en aquel edificio lujoso. Caminé hasta una especie de recepción. Esta estaba ocupada por una mujer morena de pelo largo, con unos llamativos ojos azules y unos provocativos labios rojo pasión.

-Buenos días, ¿en qué puedo ayudarla?- Me dijo muy amablemente, contrastando completamente con los pensamientos que había tenido acerca de ella.

-Emm, yo bueno. Yo tenía una entrevista de trabajo.- Dije muy nerviosa. Me sonrió con una sonrisa amable que me relajó.


-Entonces, tú debes de ser Anne, Anne Evans- Me dijo, a lo que yo asentí.

-El señor Stevens le está esperando en su despacho- Me informó la muchacha. -Su despacho está por aquel pasillo, tercera puerta-.

Con eso me bastó para dirigirme en la dirección que me habían explicado. Fui fijándome en cada detalle expuesto en aquel edificio para ver o al menos intentar saber dónde me estaba metiendo. Llegué a la dirección y me quedé para frente a una puerta alta, de madera y cristal, en la que estaba inscrito Sr. Stevens. Toqué dos veces a la puerta. 

-Pase- Escuché detrás de la puerta. Giré el pica porte de esta y entré. Me encontré de repente, en un amplio despacho, un tanto desordenado. De paredes blancas y en ellas estaban colgados varios diplomas, todos con el mismo nombre Jonh Stevens. Había dos sillas enfrente de un gran escritorio de madera repleto de papeles y un ordenador portátil. Detrás de este escritorio se encontraba, quien suponía que era el Señor Stevens.

-Por favor, toma asiento- Me ofreció amablemente aquel hombre. Yo simplemente obedecí, apartando la silla y sentándome enfrente de éste extraño, para mi. 

-Usted debe ser la señorita Evans, ¿no?- Me preguntó. 

-Sí- Le respondí .

-Viene por una entrevista de trabajo, ¿me equivoco?- Continuó preguntando.

-No, señor- Le respondí con una sonrisa.

-Bueno pues vamos a comenzar por su currículo- Finalizó él. 

Le entregué lo que me había pedido y él comenzó a escribir en su ordenador, mientras le echaba un vistazo a mi currículo.


~Una hora después~.

-Bueno, ya sabe señorita Evans mañana aquí a las ocho y media de la mañana- Me dijo con una sonrisa en la cara.

-Sí, señor Stevens- Respondí y salí de ese despacho.

Caminaba hacia la salida del edificio, no sin antes despedirme de la chica que ocupaba la recepción.

No me lo podía creer. ¡Me habían contratado! Al parecer, era una de las mejores que habían pasado por aquella entrevista y no podían perder esa oportunidad. Iba a ser la redactora de noticias, pero para ello tendría que buscar las noticias. Tendría que ir a fiestas, celebraciones y todo lo que hacen los periodistas actualmente.

Iba inmersa en mis pensamientos, que no me fijé en el chico que venía. De repente me vi en el suelo, con todas mis fundas esparcidas por este.

-¿Estás bien?- Oí de fondo.


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miércoles, 5 de junio de 2013

Próximamente...


Esta será mi próxima novela... Si me dejas un mensaje en mi twitter, Saaandraa_97, te avisaré cuando vaya subiendo capítulos. Espero mucho que os guste<3